Tres consejos para mantener tu alma saludable

A un maestro espiritual se le preguntó: “¿Hay alguna prueba de que un alma haya reencarnado?” La respuesta del profesor fue rápida y también muy divertida. “Simplemente ve a Youtube y mira todas las películas sobre la reencarnación”, dijo. Hay una gran cantidad de películas sobre el tema en Youtube y se necesitaría ser un escéptico incondicional para no creer en todas. La persona moderna encuentra difícil creer en conceptos como alma, reencarnación, etc. Esas personas suelen creer en lo que se puede ver, escuchar, tocar, observar, y dicen que la materia es todo lo que existe. El debate entre materialistas y espiritualistas se ha desatado desde hace décadas. El materialista dice: “Dame una prueba y te creeré”, el espiritualista dice “Créeme y te daré una prueba”. El espiritualista cree en: ‘Pahlay maano, phir jaano’ (primero cree y luego lo sabrá). Entonces, ¿somos solo cuerpos? ¿O cuerpos con alma? ¿O, como dicen algunos, almas con cuerpo? Los líderes espirituales, nuestras escrituras, los libros sagrados de todas las religiones creen en la existencia del alma. La naturaleza del alma, según las escrituras, es: Sadchidananda la verdad, la conciencia, la dicha, y las personas que no logran nutrir sus almas tienen dificultades para ser felices.

Tres formas de conectarse con el alma son:


1. Meditación: Según un dicho, “Cuando oras, hablas con Dios, cuando meditas, Dios te habla”.


La meditación nos ayuda a ondear aquellas profundidades en nosotros mismos, nos
lleva al silencio y a “la paz que sobrepasa el entendimiento”.

Las personas que meditan con regularidad afirman haber tenido experiencias interesantes, pero incluso si no, no hay duda
de que la meditación ayuda a uno a calmarse, a volverse más pacífico, a no dejarse influir
fácilmente por experiencias desagradables.

Como un vaso de agua turbia que se aclara
cuando se deja asentar el barro, la mente del meditador gana claridad y es capaz de
conectarse con su yo real, que es el alma.

Las palabras no logran comunicar esta  conexión con el yo, hay que experimentarla.

2. Dar: la mayoría de nosotros nos sentimos felices cuando recibimos algo. Pero el acto de
dar —dinero o tiempo— en realidad nos hace aún más felices.

Según un estudio realizado en 2006, el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos descubrió que las donaciones a organizaciones benéficas desencadenan regiones del cerebro conectadas con la felicidad, el compromiso social y la confianza.

Los científicos opinan que “dar” libera endorfinas en el cerebro, produciendo la emoción de sentirse bien conocido como el “helper’s high”.

Según otro estudio de la Universidad de California, Berkeley, los adultos mayores que hicieron trabajo voluntario vivieron más que los no voluntarios a pesar de que su salud era tan buena como la de los voluntarios.

3. Risa: No es ningún secreto que la risa tiene grandes beneficios para la salud.

Norman Cousins, el autor de ‘Anatomy of an Illness’, fue diagnosticado con espondilitis anquilosante y los médicos lo habían abandonado.

Cousins se hizo cargo de la situación, tomó una dieta más saludable y comenzó a ver películas de comedia. Su salud dio un giro positivo. Cousins llama a la risa “inner jogging”, porque una buena carcajada da un buen entrenamiento a todos los órganos del cuerpo.

Se ha escrito mucho sobre los efectos positivos de la risa en el cuerpo, pero lo que hace es conectarnos con nuestro yo más profundo; nos hace más ligeros, alegres, libres y felices, nos lleva a un estado de Ananda, que según la espiritualidad es nuestra verdadera naturaleza.

No es de extrañar entonces que el “club de la risa” que comenzó en un pequeño rincón de
Mumbai atrapó la imaginación del mundo, y ahora millones de personas en todo el mundo asisten a los “clubes de la risa” y se ríen hasta el fondo de sus corazones y almas sin motivo alguno.

Así que medita, da y ríe, y así podrás mantener tu alma en buena forma!

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